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30 de diciembre de 2018

La familia de lobos

Atrás quedaron ya los días de verano en los que la familia de lobos jugaba al amanecer en los claros del matorral, bosque arriba. Los cachorros jugaban a perseguirse, a morderse las patas, entre ellos cinco pero también con su madre y con otra hembra adulta ("la niñera"), probablemente una hermana mayor de ellos. Siempre es un momento único y privilegiado ver las evoluciones y juegos de una familia de lobos, pero cuando esa vivencia sucede acompañado de tu hijo a punto de cumplir 8 años, la felicidad es absoluta. Pasar la noche en el monte con él, rodeado literalmente de lobos, con la Luna llena y el cárabo como testigos, te hace sentir completamente lleno. Por eso espero que este 2019 venga lleno de vivencias en el campo, rodeado de animales vivos y de naturaleza. Feliz 2019 !!!



27 de diciembre de 2018

Los rastros del lobo

Siempre me gusta encontrar los rastros del lobo en mis salidas por el campo, la sola presencia de sus indicios nos habla de un ecosistema más saludable y con un mejor estado de conservación. No voy a hablar ahora del necesario papel que ejercen los superdepredadores en los ecosistemas y de su beneficio para ellos como reguladores de las poblaciones de herbívoros. Sobre este particular hay abundante literatura científica, estudios serios y rigurosos que ponen de manifiesto dicha cuestión e incluso algún documento gráfico muy divulgativo, aquí podéis ver un ejemplo audiovisual sobre el caso concreto de Yellowstone (EEUU). 

El pasado día 23 de diciembre estuve recorriendo un sector de la Cordillera Cantábrica con presencia tradicional de la especie. Se trata de una zona donde este año que ya termina, ha criado con éxito uno de los grupos familiares de Cantabria. La presencia de indicios de la especie resultaba frecuente, con excrementos muy recientes y otros más antiguos, con huellas de diferentes ejemplares (adultos con cachorros incluidos) que recorrían sus habituales veredas. Algunos de los puntos de marcajes vienen siendo utilizados por distintas generaciones de lobos desde hace décadas, a pesar de que este grupo en concreto no se mantiene por tanto tiempo debido a la persecución por parte del hombre, sino que más bien, aparece y desaparece. Un año crían, al otro la manada es desintegrada, vuelven a criar... así es la vida del lobo. 

En Cantabria en estos últimos cuatro años se han matado unos 120 lobos, a pesar de ello y gracias a su gran adaptabilidad e instinto de supervivencia, la especie ha conseguido llegar a nuestros días, habiendo superado peores tiempos en los que, aquí en concreto, llegó a ser prácticamente un recuerdo. Cada vez que descubro sus indicios mi mente se transporta a tiempos remotos, tiempos donde comenzó esa relación de admiración y de odio de nuestra especie hacia el depredador salvaje.






29 de diciembre de 2017

Lobos en la Cordillera Cantábrica oriental

Durante el otoño de 2016 estuvimos siguiendo la evolución de un grupo familiar de lobo ibérico Canis lupus signatus en un sector de la Cordillera Cantábrica oriental. La manada estaba integrada por la pareja reproductora, cuatro cachorros del año y al menos otros cuatro ejemplares más. Con la llegada del alba los adultos y algún otro ejemplar adulto/subadulto acudían al punto de reunión para juntarse con los cachorros. Dicho lugar se localizaba en lo alto de una ladera cubierta de matorral y con rodales de roble en su entorno. Allí los cachorros esperaban la llegada de los adultos con la comida, explorando mientras el entorno o jugando entre ellos, en ocasiones compartiendo espacio con vecinos curiosos y potencialmente peligrosos, como el jabalí. A medida que daba el Sol se tumbaban disfrutando de sus rayos, vigilados a veces por algún adulto. Avanzada la mañana desaparecían en la espesura. 

Una mañana la pareja de adultos y otro ejemplar más que les acompañaba y después de dejar a los cachorros en el matorral, se dirigieron a una braña donde estuvieron jugando durante un buen rato, como si fueran tres cachorros más, marcando eso sí la jerarquía. Disfrutaban con falsos ataques, juegos y carreras, mientras el Sol iba alumbrando el entorno. El superdepredador nos mostraba así su lado más familiar y juguetón, ajeno a los peligros provenientes del hombre, peligros que para las familias de lobos tarde o temprano acaban llegando y por supuesto ellos no iban a ser la excepción.

A continuación un vídeo con algunas imágenes de esta familia lobuna.



22 de enero de 2017

Amanecer con recompensa

Me levanto hoy domingo a las 6:30h, conduzco de noche por una carretera secundaria con el termómetro en negativo y amaneciendo me instalo en un lugar prominente, permaneciendo inmóvil y prospectando la orografía con el telescopio. En situaciones como esta pienso, ¿no sería mejor quedarme en la cama, descansando y al calor del hogar?. Minutos después localizo un ejemplar de lobo ibérico Canis lupus signatus y todas esas preguntas que me hacía desaparecen de mi cabeza, para dar de inmediato significado a todos los esfuerzos realizados.

Eran las 8:55 h cuando detecté un ejemplar hembra de lobo, avanzando por la nieve en el borde superior de un bosque. Camina despacio, se detiene, olfatea, incrementa la velocidad de su marcha avanzando al trote por unos instantes por la ladera nevada. Vuelve a pararse, marca con orina y prosigue lentamente su camino, ascendiendo con paso firme hacia una cumbre. A las 9:09 h la pierdo de vista al trasponer la ladera. Dos ciervas observan atentas e inmóviles su paso desde una posición más elevada.



10 de enero de 2017

Rastros de lobo

El mes pasado estuve buscando indicios de lobo ibérico Canis lupus signatus en un determinado lugar de Cantabria, donde habitualmente se mueve un grupo familiar. En menos de 2 Km de recorrido pude localizar hasta una docena de excrementos, algunos antiguos y otros más recientes, además de rastros de ida y vuelta, incluido uno muy reciente de un ejemplar. Siempre es un privilegio rastrear por zonas con presencia de la especie, sin duda un atractivo más en nuestras salidas al campo. 

Excrementos de lobo, en el primero a pesar de no ser reciente, se aprecian cerdas de jabalí en su extremo. El segundo contiene abundantes restos de huesos, lo que le da esa coloración blanca, proveniente del calcio.






Huella posterior que pisa sobre huella anterior.




Huella con las almohadillas abiertas, en lo que puede influir el sustrato o la velocidad de marcha del animal. 



29 de julio de 2016

Un amanecer cualquiera... o no

Domingo 3 de julio, amanece en Cantabria con el cielo despejado, día de verano en la Cordillera Cantábrica. A las 6:45 h tomo posición en el borde superior forestal para prospectar las brañas y matorrales a mayor altitud.

Numerosas hembras de ciervo rojo Cervus elaphus se reparten por buena parte del territorio, algunas de ellas seguidas de sus crías. Dos machos de corzo Capreolus capreolus joven y adulto, ensayan combate en esta época de celo para ellos. También el zorro rojo Vulpes vulpes está activo con estas primeras luces, detectando hasta tres ejemplares adultos, uno de ellos una hembra que llega finalmente a su cubil, en cuyas proximidades le esperan dos cachorros con muchas ganas de jugar. 




Todo transcurre con normalidad, los actores de la obra Cantábrica interpretan su papel, el papel de la supervivencia. De pronto, a las 7:16 h detecto un grupo de cuatro hembras de ciervo rojo que permanecen inmóviles, mirando fijas hacia un punto próximo. Allí está un lobo ibérico Canis lupus signatus que también las observa con atención, como estudiando sus posibilidades. Después de unos instantes parece darse cuenta de que no tiene opción y desciende por el pernal tranquilamente, momento que aprovechan las ciervas para alejarse corriendo. El cánido se detiene a rascarse y tranquilamente sigue caminando ladera abajo hasta una pequeña braña en donde cambia de rumbo, avanzando entonces a derecho por una ladera cubierta de matorral bajo, hasta que a las 7:29 h le pierdo de vista cuando ya iba a llegar a una zona forestal. 

El reclamo de un picamaderos negro Dryocopus martius ladera abajo y el lance de caza de un joven halcón peregrino Falco peregrinus ponen el broche a este bonito amanecer.

10 de abril de 2016

Mañana con sorpresas

Hoy, tal y como vaticinaba el pronóstico del tiempo, amaneció en Cantabria con una importante "surada". Mi intención era dar una vuelta por la media montaña, ya que contra más hacia el interior más fuerte sería el viento y más probabilidad de algún chubasco, como suele ser habitual en estos episodios de viento Sur. 

Con las primeras luces del día los depredadores están activos, en busca del alimento que puede llegar por alguna presa despistada. Un busardo ratonero Buteo buteo camina y salta por el suelo de una braña, en busca de micromamíferos. 




En la espesura un fantasma, una sombra aparece y desaparece entre la vegetación. 




Un rato después una nueva sorpresa, un águila real Aquila chrysaetos sobrevuela una zona muy alejada de su lugar de cría, seguramente empujada por los fuertes vientos del Sur. Un grupo de cuervos Corvus corax persiguen y acosan a la gran rapaz hasta que finalmente se aleja. Hasta doce de estas aves llegué a contar atacando a la rapaz.





En el suelo del bosque descansa el macho de corzo Capreolus capreolus mientras ladera abajo, en una valleja a resguardo del viento se escucha el reclamo de un picamaderos negro Dryocopus martius. 




En otro territorio contiguo del gran pájaro carpintero, localizo un espectacular taller en un haya muerta. 




Al mediodía el viento se hace insoportable y decido poner fin a esta productiva media jornada.

10 de octubre de 2015

Lobo ibérico; nuevo regalo de la Naturaleza

La Naturaleza es mágica y muchas veces sabe recompensar el trabajo y el esfuerzo, los madrugones o las inclemencias climatológicas, ofreciéndote minutos, tal vez sólo segundos, que recordarás el resto de tu vida. El que os muestro a continuación es uno de ellos, un lobo ibérico Canis lupus signatus en su medio natural en la Cordillera Cantábrica Oriental, a las 9:25 h. 

El lobo prospecta desde un alto el valle forestal que se extiende a sus pies, aunque sin dejar de mirar a su alrededor por lo que pueda pasar, nunca está libre de la amenaza humana. En el entorno buitres leonados y cuervos patrullando la zona en busca de comida, una pareja de gavilán común cicleando, un picamaderos negro que reclama en el hayedo donde se oculta el lobo, en cuya espesura también ladra un corzo, mientras en el matorral y las cumbres los ciervos están terminando la berrea y los rebecos cantábricos alimentándose vigilantes. Las vacas tudancas en las brañas completan el paisaje de ese tesoro llamado Cordillera Cantábrica.



9 de junio de 2015

Un sendero muy transitado

El pasado día 4 de junio realicé un transecto por un sendero de la Cordillera Cantábrica, con el objetivo de localizar rastros de lobo ibérico Canis lupus signatus. Cual fue mi sorpresa al detectar además el rastro de un oso pardo Ursus arctos, cuyo tamaño de huellas se correspondía con un macho adulto.

Huella oso pardo



Excremento de lobo




Dicho sendero, que transcurría por una divisoria de aguas con buenas masas forestales a ambos lados, estaba muy transitado por la fauna. Además de oso pardo y lobo pude detectar los indicios de tejón Meles meles, marta Martes martes, zorro rojo Vulpes vulpes, corzo Capreolus capreolus, ciervo rojo Cervus elaphus y jabalí Sus scrofa. Junto al rastro del oso se podía ver también muy fresco el rastro de un tejón, en sentido contrario al del gran plantígrado.

Huellas de tejón (rodeada en rojo) y oso pardo en la misma fotografía. 




Huella de tejón




2 de junio de 2015

Mamíferos en un bosque cantábrico

En esta entrada os muestro un selección y recopilación de vídeos obtenidos con una cámara de fototrampeo, en el borde superior de un bosque cantábrico desde finales de Septiembre de 2014 hasta mediados de Enero de 2015, antes de las grandes nevadas de finales de enero y febrero. En este documento los protagonistas son diferentes especies de mamíferos habitantes de este medio forestal, tal es el caso del lobo ibérico Canis lupus signatus, zorro rojo Vulpes vulpes, gato montés Felis silvestris, marta Martes martes, corzo Capreolus capreolus y ciervo rojo Cervus elaphus.





25 de mayo de 2015

Lobo euroasiático

El día 9 de mayo vivimos uno de los momentos más emocionantes y esperados de nuestro viaje a la frontera de Finlandia y Rusia, el encuentro con el lobo euroasiático Canis lupus lupus. Eran nuestras últimas horas en la taiga y habíamos perdido ya la esperanza de observar a la especie, cuando a las 4:20 h David nos despierta para avisarnos de que hay movimiento en el borde del bosque, sin pensármelo dos veces y sin salir del saco de dormir, caí literalmente de la parte inferior de la litera para coger rápidamente prismáticos y cámara. 

Saliendo del bosque 4 ejemplares de lobo gris, cautelosos, vigilantes y buscando restos de comida. Al igual que en la Península Ibérica, en Escandinavia y Rusia el lobo es cazado y perseguido sin tregua. Uno de ellos tan sólo permanece unos instantes en el claro del bosque, permaneciendo semioculto el resto del tiempo. Los otros tres se dejan ver mejor, aunque sin alejarse del borde del bosque, pudiendo tomar algunas fotografías y vídeos, recuerdo de este mágico momento en la taiga. Pasados veinte minutos se adentran de nuevo en el bosque, desapareciendo poco a poco como fantasmas en él. 

A continuación la secuencia en fotografías (pinchar sobre las fotos para ver más grande)









Alimentándose de los restos de una carroña








Secuencia de vídeos del grupo de cánidos.




Tres horas después, cuando abandonamos nuestro hide, descubrimos el rastro de los 4 lobos pasando por detrás de nuestra posición a escasos 30 m, antes de localizarlos debieron estar recorriendo el entorno de la ciénaga.




14 de abril de 2015

Buscando al lobo ibérico

A las 7:20h llego al lugar seleccionado para el aguardo de hoy. Cielo despejado, la Luna aún visible y un suave viento del Sur, aunque la temperatura es de 5ºC. Varios grupos de hembras de ciervo rojo Cervus elaphus se alimentan repartidas por las brañas y matorrales libres de nieve. En el hayedo resuenan los tamborileos del pico picapinos Dendrocopos major y las llamadas del pito real Picus viridis. En una ladera de fuerte pendiente cubierta de nieve, próxima a una cumbre, transita un zorro rojo Vulpes vulpes con su cola en alto haciendo equilibrio para superar la difícil prueba. Vuela un busardo ratonero Buteo buteo y pasa raudo un halcón peregrino Falco peregrinus, ahuyentando a un pequeño grupo de corneja negra Corvus corone.

Pasadas las 7:55h localizo en el borde de una braña un animal que se oculta entre las escobas, es un lobo ibérico Canis lupus signatus. Sale al camino forestal, avanzando ligero, con su típico e inconfundible trote lobero. Después de recorrer un trecho y cuando el camino gira a la izquierda y hacia arriba por la ladera, decide seguir recto, adentrándose en el hayedo, en donde ya le pierdo de vista.

Un picamaderos negro Dryocopus martius emite su reclamo de celo, mientras un par de ejemplares de buitre leonado Gyps fulvus empiezan a patrullar la zona en busca de comida. Hora y media después de llegar recojo la óptica, la magia del amanecer ha vuelto a compensar el madrugón.

29 de octubre de 2014

Lobo y mamíferos forestales

A continuación un vídeo que recopila varias secuencias de mamíferos en el medio forestal de la Cordillera Cantábrica, con la técnica de fototrampeo. Lobo ibérico Canis lupus signatus, ciervo rojo Cervus elaphus, zorro rojo Vulpes vulpes, jabalí Sus scrofa y corzo Capreolus capreolus son las especies registradas. Las grabaciones se ha realizado entre el 1 de septiembre y el 13 de octubre.


12 de julio de 2014

El lobo y sus presas

En la presente entrada os muestro un documento obtenido mediante la técnica de fototrampeo (en este caso por medio de vídeos), de un ejemplar de lobo ibérico Canis lupus signatus en su medio natural y de las presas consumidas y potencialmente consumibles por él y su manada en un área de montaña. 

Se trata en principio de dos secuencias de un mismo ejemplar, seguramente un individuo de un año de edad, perteneciente a una manada de la Cordillera Cantábrica. Pasa por las cámaras en primer lugar a las 22:44 h y vuelve a pasar por el mismo sitio casi dos horas después. La captura de las imágenes no fue lo suficientemente larga y cercana, pero creo que merece la pena mostrar el documento. 




Las presas consumidas por este individuo y/o su manada los días previos a la grabación, fueron corzo Capreolus capreolus y tejón Meles meles. A continuación unas fotos del cráneo del tejón depredado.





Fotografía de dos de los excrementos localizados en la zona a modo de marcaje territorial.





Por último, secuencia de vídeos de potenciales presas del lobo y su manada, en el mismo lugar en el que fue grabado y en el mismo período de tiempo.



15 de mayo de 2014

Lobos en la Montaña Palentina

Desde hacía tiempo tenía pendiente tanto por motivos profesionales, por mi labor como guía ornitológico en la empresa Aves Cantábricas, como por simple afición, una visita a cierto rincón de la Montaña Palentina, uno de esos lugares donde madrugando tienes altas posibilidades de tener una buena observación.

Y así fue. Después de una fría noche, con una ligera helada producto del viento del NE que azota estos días el Cantábrico, amaneció un día soleado puramente primaveral en las horas centrales. Desde bien temprano están activos algunos paseriformes como alcaudón dorsirrojo, escribano cerillo, acentor común, curruca mosquitera, cuervo y chova piquirroja entre otros. 

Después de unos 45 minutos de caminar, me detengo a prospectar con los prismáticos una ladera prometedora. Varios rebecos, un par de ciervas comiendo en una cumbre, un macho en un claro del matorral... 

Así voy buscando la fauna, hasta que a las 9h descubro un macho de ciervo, con sus incipientes cuernas aún, en un brezal a casi 1.700 m de altitud y detrás de él, a escasos metros, van pasando por un sendero de uno en uno, hasta 3 ejemplares de lobo ibérico. Primero el macho alfa seguido de un ejemplar bastante más pequeño, seguramente un subadulto y un poco más espaciado otro tercer individuo más, también de menor tamaño. El ciervo permanece inmóvil observando como van pasando junto a su lado, sin que los lobos le hagan ningún caso. El macho alfa se detiene para esperar a los otros dos individuos y los tres juntos van trasponiendo tranquilamente el collado contra el cielo azul. Hasta unos minutos después el ciervo no reacciona y es capaz de alejarse del lugar ladera abajo hacia el bosque. A las 9:05h localizo un cuarto lobo, también de menor tamaño que el gran macho alfa, que realiza el mismo recorrido, siguiendo a sus congéneres.

Es muy probable que si la hembra adulta ha sobrevivido a la persecución por parte del hombre, se encontrara ya al cuidado de sus cachorros recién paridos o bien en el cubil a punto de parir. Suerte a la manada.

25 de febrero de 2014

La manada de lobos

Hace ya un rato que amaneció en las montañas de Cantabria. Desde mi posición en el borde del bosque prospecto con el telescopio una ladera cubierta de matorral y brañas, con parches de arbolado. Varios grupos de hembras de ciervo rojo Cervus elaphus se alimentan en los pastizales, mientras en el bosque comienza la actividad de arrendajos Garrulus glandarius, zorzales charlos Turdus viscivorus y zorzales alirrojos Turdus iliacus. También los primeros buitres leonados Gyps fulvus patrullan la zona en busca de comida y un busardo ratonero Buteo buteo ciclea en el cielo, sobrevolando su territorio.

De pronto, a las 8:25 h detecto el movimiento de dos animales en un sector con nieve. Vuelvo la vista sobre ellos y veo que son dos ejemplares de lobo ibérico Canis lupus signatus, dos cachorros del año pasado jugando y corriendo por la ladera y más abajo localizo dos ejemplares más, de mayor tamaño. Cuatro lobos patrullando la cordillera.  La sensación de emoción cuando acabas de localizar esta especie es indescriptible. 

Van descendiendo por la ladera, atravesando zonas de matorral y pastizal, con presencia irregular de nieve. Cuando llegan a media ladera avanzan recto, uno tras otro, atravesando regatas con nieve, matorrales, aminorando a ratos su trote. Finalmente a eso de las 8:45 h les pierdo de vista en un sector forestal, ocultándose tras unas peñas. 

Un nuevo momento mágico con esta especie tan perseguida y odiada por algunos, incapaces de comprender el funcionamiento de la naturaleza y de dejar de lado su propio egoísmo. Espero que tengáis más suerte que vuestro hermano muerto hace unos meses. 

Os dejo un vídeo de la manada lobuna y aquí tenéis un enlace a la editorial que aparece en el boletín de este mes de la Asociación Cambera, sobre el fuerte acoso que está sufriendo esta especie en Cantabria y en toda la Península Ibérica en general.



11 de noviembre de 2013

Encuentro con el lobo

Últimamente no he tenido mucho tiempo libre para salir al campo, por eso cuando puedo realizar una escapada aprovecho para irme al monte, tras los pasos de la especie que más alegrías me ha dado y de la que tengo una gran admiración, el lobo ibérico Canis lupus signatus.

Ayer poco después del amanecer estaba en el monte, en una zona de Cantabria tradicionalmente lobera. Mi intención era buscar indicios de la presencia de la especie para confirmar su presencia en la zona, tal y como estoy haciendo en otros lugares de la región.

Los grupos de hembras de ciervo rojo Cervus elaphus se alimentaban en las brañas y áreas de matorral. Un macho de esta especie emitía aún su llamada de celo. Los primeros ejemplares de buitre leonado Gyps fulvus empiezan pronto a patrullar las laderas, ayudados por la presencia del viento del oeste. Una cierva intenta pasar desapercibida en un sector de matorral en el borde del abedular.




El bosque presenta aún unas tonalidades preciosas, especialmente los abedules, iluminados por los primeros rayos de Sol.




Y es precisamente en el abedular, transitando por un camino forestal, donde tuve el momento mágico del día. A las 8:51h, aparece a escasos metros de mi posición, mientras voy ascendiendo, un ejemplar de lobo ibérico. Su intención era salir al camino, pero al verme rápidamente dio la vuelta sobre sus pasos, ocultándose en el denso sotobosque de escobas y brezos arbóreos, sin tiempo si quiera para poder fotografiarle. Casualidades o no, el lobo fue a salir justo donde yo estaba, si hubiera salido un poco más arriba o unos metros más bajo no le habría visto.

Superado el límite forestal, transito por un sendero cercano en busca de indicios de la especie, localizando el rastro reciente del ejemplar observado.





En las cumbres se alimentan y corretean los ejemplares de rebeco cantábrico Rupicapra pyrenaica parva, ahora ya en celo. Desde el cielo son observados por los buitres leonados y por un ejemplar de águila real Aquila chrysaetos que vuela a media altura sobre las cimas. 

En el bosque buscan comida ejemplares de zorzal charlo Turdus viscivorus y zorzal alirrojo Turdus iliacus, además de un gran bando de pinzón vulgar Fringilla coelebs. Por su parte un picamaderos negro Dryocopus martius se va desplazando por el hayedo, emitiendo a la vez su característico reclamo.

A eso de las 14h doy por concluida mi jornada, regresando de nuevo a casa con la alegría de que el lobo siga aún presente en la zona.

1 de octubre de 2012

Lobos al amanecer

14 de septiembre de 2012

Amanece un día despejado en la cordillera Cantábrica, aunque ya refresca por las noches, preludio del otoño que se acerca. Despunta el Sol cuando instalo mi telescopio en un lugar prominente, para realizar una espera al lobo ibérico Canis lupus signatus en algún lugar de la cordillera.

Voy prospectando las brañas y brezales, donde los ciervos rojos Cervus elaphus están comenzando su celo, como así lo atestigua un buen ejemplar macho acompañado de su harén y que de vez en cuando brama para marcar su territorio frente a posibles rivales.

A las 7:55 h descubro en el denso brezal unas siluetas familiares. Un grupo de cachorros de lobo se mueve en la espesura. En total son seis ejemplares los que localizo, todos cachorros de este año. Están aún perezosos, poco activos, moviéndose sin rumbo claro. Pasados unos instantes, deciden moverse por la ladera, por encima del bosque, caminando uno tras otro hasta un sector contiguo más abierto, con matorral menos denso y pequeños parches de pastizal. Dos de los cachorros parecen reacios a moverse, aunque también ellos acaban desplazándose.

La sombra de la ladera va retrocediendo a medida que el Sol va cogiendo altura y para cuando llega la luz solar hasta el grupo de hermanos, estos ya están entretenidos con sus juegos. Mordiscos en las patas, peleas y manotazos son sus juegos, adiestrándose para la vida de superdepredador. Van rotando en cuanto a la pareja de lucha y en un momento dado juegan de dos en dos, tres parejas de baile, jugando cada dúo cerca del otro.

Así permanecen hasta las 8:35 h, cuando parecen cansarse de tanto juego y descienden unos metros por la ladera hasta el borde del bosque, donde se sientan y descansan por separado o en parejas, pero no muy lejos unos de otros. Finalmente a las 8:50 h se ocultan en el bosque.

A las 9:05 h los vuelvo a descubrir en el denso brezal donde los viera al comienzo de la mañana. De pronto aparecen en escena dos ejemplares adultos y conjuntamente con los cachorros se ocultan en el bosque, de donde ya no los vería salir. Poco después recojo el material óptico y desciendo hacia la furgoneta con la retina llena de lobos.

9 de septiembre de 2012

Lobos en la cordillera

Comienza a amanecer cuando llego a la cordillera Cantábrica, con el objetivo de hacer una espera al lobo ibérico Canis lupus signatus. Hace unos meses localicé abundantes rastros de la especie en un sector determinado del valle y una vez pasado el bullicio del verano (que no el excesivo calor) y que los días empiezan ya a acortarse, decidí hacer una espera en la zona en cuestión, por si sonaba la flauta.

Aparco la furgoneta, cargo a la espalda la mochila con el teles y el trípode y comienzo a caminar ladera arriba hacia el punto donde voy a instalar mi puesto de observación. De camino sorprendo tres ciervas Cervus elaphus en un pastizal y una liebre del piornal Lepus castroviejoi que se oculta en un escobal.

Tras un último repecho, llego por fin a mi atalaya, con una buena perspectiva de la zona que pretendo prospectar. La luz va aumentando y la actividad de las aves también. Comienzan a volar buitres leonados Gyps fulvus y chovas piquirrojas Phyrrocorax phyrrocorax y diferentes grupos de ciervos, aún separados hembras de machos, se alimentan en las brañas y brezales. Un corzo Capreolus capreolus ladra en el interior del bosque.

Son ya las 9h y se avecina otro día de calor, parece que no va a haber suerte esta vez. Pero cinco minutos después, repasando un denso brezal, algo se mueve ahí. Sí, son lobos, una hembra adulta acompañada de varios cachorros, al menos tres. Juguetean y se mueven dentro del brezal, perdiéndolos de vista pocos minutos después.

Intento localizarlos de nuevo pero nada, hasta que a las 9:23h vuelven a aparecer más a la izquierda, esta vez en una pequeña braña y con un matorral menos denso, lo que me permite tener una mejor observación. Se trata efectivamente de una hembra adulta acompañada de sus cachorros, pero no son tres sino cinco los lobatos, de aproximadamente cuatro meses de edad.

Juegan entre ellos y con su madre, cual cachorros de perro. Se mordisquean, se lanzan uno encima del otro, se persiguen. La madre también participa en estos juegos. Después de unos minutos, a las 9:34h la hembra levanta la cabeza y fija su mirada hacia una cabecera de bosque contigua. De él sale un macho adulto, su pareja. La hembra al verlo primero levanta la cola y la cabeza, para después hacer un pequeño gesto de sumisión y dar la bienvenida al macho con alocadas carreras en círculos, en las que también participa el macho y como no, los cachorros. 

La hembra parece alegrarse del regreso de su compañero, como si pensara, otro día más has conseguido  sobrevivir al hombre.  El macho seguramente habrá estado cazando por el entorno las horas previas. 

Ahora los siete juntos, se dedican a jugar, el macho se tumba y los cinco cachorros se le echan encima. Se levanta y poco después se introduce en el bosque, a donde le siguen la hembra y los cachorros y de donde ya no los vería salir. Seguramente se encamaron allí ante el incipiente calor.

Afortunadamente he visto a la especie en frecuentes ocasiones, pero esta observación de la familia lobuna ha sido una de las más impresionantes y seguramente la recordaré para siempre. Suerte lobos, la vais a necesitar.

1 de abril de 2012

Lobo en el Saja-Besaya

Hacía tiempo que no me acercaba al Parque Natural Saja-Besaya, a rastrear a alguno de los lobos que allí habitan. Hoy poco después del amanecer llego a un sector con presencia de un individuo solitario, que lleva por la zona desde hace dos o tres años. Después de un rato de caminata, me instalo con el telescopio en un oteadero prominente, para probar suerte desde allí.

A media mañana, sin éxito, decido regresar hacia el coche. Tanto en la ida como en la vuelta, localicé varios excrementos del individuo en cuestión, alguno muy fresco, de esa misma noche. El animal se ha "purgado" con hierba y en uno de los excrementos recientes aparece una tenia (parásito intestinal).

Después de tomar un café y desayunar otro poco, decido acercarme a otro sector del Parque, por donde suele moverse un grupo familiar viejo conocido y que lleva por la zona al menos desde 2009, cuando se reprodujo con éxito, formándose entonces una manada de cinco ejemplares. Recorro las sendas por las que se mueven, en principio sin localizar ningún indicio de ellos.

En un borde del bosque detecto los restos de una cierva, con un par de excrementos de lobo en su entorno y también alguno de zorro, que debió de carroñear el cuerpo. Sigo avanzando y localizo los restos de otra cierva, también devorada y con los costillares tronzados. Parece que el cánido superdepredador, el más eficaz controlador de las poblaciones de cérvidos, estuvo por aquí de caza.






Nada más dejar atrás este segundo cadáver, a eso de las 12:35 h, entro de nuevo en una zona arbolada. Algo se mueve ahí delante... un lobo ¡¡¡. A escasos 20 m me cruzo con un impresionante macho adulto de lobo ibérico Canis lupus signatus, el cual debía estar encamado allí mismo. Permanezco inmóvil, comienza a caminar despacio, sube por la ladera, entre los árboles. Se detiene, se gira y me mira de frente. Vuelve a caminar escondiendo su rabo, gira la cabeza para observarme y le pierdo de vista en los matorrales, mientras un picamaderos negro Dryocopus martius reclama ladera abajo.

Una vez más, cuando menos lo esperas salta la liebre, en este caso el lobo. Tantos madrugones, tantas esperas y te sale delante en el bosque y al mediodía.