1 de abril de 2012

Lobo en el Saja-Besaya

Hacía tiempo que no me acercaba al Parque Natural Saja-Besaya, a rastrear a alguno de los lobos que allí habitan. Hoy poco después del amanecer llego a un sector con presencia de un individuo solitario, que lleva por la zona desde hace dos o tres años. Después de un rato de caminata, me instalo con el telescopio en un oteadero prominente, para probar suerte desde allí.

A media mañana, sin éxito, decido regresar hacia el coche. Tanto en la ida como en la vuelta, localicé varios excrementos del individuo en cuestión, alguno muy fresco, de esa misma noche. El animal se ha "purgado" con hierba y en uno de los excrementos recientes aparece una tenia (parásito intestinal).

Después de tomar un café y desayunar otro poco, decido acercarme a otro sector del Parque, por donde suele moverse un grupo familiar viejo conocido y que lleva por la zona al menos desde 2009, cuando se reprodujo con éxito, formándose entonces una manada de cinco ejemplares. Recorro las sendas por las que se mueven, en principio sin localizar ningún indicio de ellos.

En un borde del bosque detecto los restos de una cierva, con un par de excrementos de lobo en su entorno y también alguno de zorro, que debió de carroñear el cuerpo. Sigo avanzando y localizo los restos de otra cierva, también devorada y con los costillares tronzados. Parece que el cánido superdepredador, el más eficaz controlador de las poblaciones de cérvidos, estuvo por aquí de caza.






Nada más dejar atrás este segundo cadáver, a eso de las 12:35 h, entro de nuevo en una zona arbolada. Algo se mueve ahí delante... un lobo ¡¡¡. A escasos 20 m me cruzo con un impresionante macho adulto de lobo ibérico Canis lupus signatus, el cual debía estar encamado allí mismo. Permanezco inmóvil, comienza a caminar despacio, sube por la ladera, entre los árboles. Se detiene, se gira y me mira de frente. Vuelve a caminar escondiendo su rabo, gira la cabeza para observarme y le pierdo de vista en los matorrales, mientras un picamaderos negro Dryocopus martius reclama ladera abajo.

Una vez más, cuando menos lo esperas salta la liebre, en este caso el lobo. Tantos madrugones, tantas esperas y te sale delante en el bosque y al mediodía.

6 comentarios:

  1. Una suerte o casualidad que algunos dirían...

    Yo creo que son causalidades, si tú no hubieras estado detrás de ellos, seguramente no se te habría presentado la posibilidad de verlo tan cerca...

    A mi también me ha pasado a veces el encontrarme un lobo muy cerca cuando menos lo esperaba.

    Un saludo Alejandro.

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  2. Toma! Toma! y toma!
    Día memorable para la historia de Jandro!
    Enhorabuena amic!

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  3. Gracias a los dos por vuestros comentarios, como siempre sucede con esta especie, otra observación para el recuerdo. Efectivamente, también soy de la opinión de que las casualidades, o la suerte, hay que buscarlas. Un abrazo a ambos.

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  4. Menudo festín se pegaron.
    Enhorabuena por el encuentro. Tuvo que ser muy emocionante.
    Un saludo.
    Antonio Córdoba

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  5. Gracias Antonio ¡¡, la verdad es que sí lo fue. Saludos.

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  6. En dos ocasiones los he visto en fuentes....una gozada. Saludos

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