5 de marzo de 2011

Saja-Nansa



Hoy estuve dando una vuelta por la divisoria de los valles del Saja y del Nansa. Atrás quedaron los días de lluvia, frío y nieve y hoy salió un día soleado, aunque con algunas nubes aún en las primeras horas, hacia las cumbres más altas de la cordillera Cantábrica. Soplaba un gélido aire, testigo de los últimos coletazos del invierno, aunque al mediodía la temperatura fue bastante agradable.

En las primeras horas del día hubo bastante actividad de Buitres leonados Gyps fulvus, Cuervos Corvus corax y Chovas piquirrojas Phyrrocorax phyrrocorax moviéndose de un lado a otro en busca de alimento.

Un Zorro Vulpes vulpes se mueve por un pastizal cubierto de nieve. También detecto varios grupos pequeños de Ciervas Cervus elaphus.

En una cabecera de un bosque con roble y haya, canta y reclama un Pico mediano Dendrocopos medius ya con claros síntomas de celo. Observo otras especies forestales como Camachuelo común, Pinzón vulgar, Reyezuelo listado o Carbonero garrapinos.

Me desplazo por un cordal cubierto de nieve donde dectecto el rastro de un Lobo ibérico Canis lupus signatus de hace unos días y también el de un Tejón Meles meles. De esta última especie vería frecuentes rastros a lo largo de la jornada, tanto en la nieve como en el barro.




Están haciendo una batida de Ciervas, por lo que decido darme la vuelta hacia otra zona, ya que esta gente tiene bastante peligro.

Dos Milanos reales Milvus milvus juegan y se persiguen en el aire, mientras un bonita Curruca rabilarga Sylvia undata reclama y se mueve entre los "escajos".

Después de comer en las inmediaciones de una cabaña, con muchos recuerdos de mi infancia, me asomo al valle desde una cumbre. Dos Becadas Scolopax rusticola levantan el vuelo juntas desde un grupo de acebos. Y no muy lejos, una Perdiz roja Alectoris rufa hace lo mismo desde debajo de un espino.

Veo subir por la pista a los cazadores con sus todoterrenos y cuando me doy cuenta estoy metido de lleno en la cacería, con un paisano disparando desde la propia braña delante de la cabaña, al más puro estilo Sarajevo. Recojo la mochila y salgo por patas, dejando atrás el lugar. Mientras me iba, un Cierva corriendo asustada y un Corzo ocultándose en el bosque.
En la Collada de Carmona observo otro Milano real y en Valle de Cabuérniga un Milano negro.

1 comentario:

  1. Está muy bien me encanta quisiera saber mas de la fauna es para un trabajo de clase

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