Fauna Cantábrica es un blog destinado a la divulgación de la fauna silvestre de la región Cantábrica y de más allá, a través de crónicas de jornadas de campo, observaciones de interés, viajes de naturaleza, etc. Todo ello contado por un apasionado de la fauna silvestre.
26 de junio de 2010
Fauna alpina
21 de junio de 2010
Picos medianos y rapaces
La mañana está fresca, con niebla por encima de los 1.400-1.500 m de altitud. Pasado ya mediodía se despejaría el día y por fin se pudo ver el Sol y las cumbres de la cordillera Cantábrica, tales como Peña Bistruey, Pico Lezna o Peña Prieta. A media tarde la niebla vuelve a hacerse protagonista, cubriendo las cotas más altas.
Por fin llego a un collado por donde transita habitualmente el Lobo ibérico Canis lupus signatus. Empiezo a buscar sus rastros y localizo las huellas en el fango de al menos un ejemplar. Aunque con la cantidad de huellas del ganado es difícil localizar más.
12 de junio de 2010
El Lobo ibérico en el Saja-Besaya
Personalmente siempre he tenido una gran admiración por la especie, por su gran adaptación e instinto de supervivencia, que le ha permitido sobrevivir hasta nuestros días, a pesar de la desmesurada persecución que ha sufrido y sigue sufriendo en la actualidad. También por su modo de vida social, por su papel de superdepredador, de regulador incuestionable e insustituible de las poblaciones de herbívoros, o por que no, por su mirada penetrante.
El Lobo ibérico en Cantabria en general y en el Parque Natural Saja-Besaya en particular, ha vivido tiempos peores. Así, a finales de la década de los 70 estaba prácticamente extinguido de toda la región, únicamente algún ejemplar se adentraba ocasionalmente desde Burgos y Palencia en la comarca de Los Valles, en el sur de Cantabria. En el resto de la región, incluido el Saja-Besaya, la brutal persecución sufrida pudo con él. Cepos, lazos y escopetas nos habían privado de su presencia.
11 de junio de 2010
Reproductores costeros
Mientras, el Ostrero euroasiático Haematopus ostralegus se afana por lograr que sus polluelos sobrevivan al acoso de Gaviotas patiamarillas y Milanos negros, que no pierden una oportunidad para depredar sobre ellos. Es por ello que la productividad de las escasas 3 parejas que crían en Cantabria es muy baja, debido a la depredación y molestias por parte del hombre. No obstante, el año pasado fue un buen año para la especie. Este año he tenido la sorpresa de encontrarme con ejemplares en una nueva localidad de la costa de Cantabria, donde durante la primavera he visto una pareja de adultos y hace unos días también un ejemplar de 2º año (primer verano), aunque sin constatar éxito reproductor.
El Ostrero euroasiático es más frecuente durante la invernada, por ejemplo en el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel y en la bahía de Santander, mientras que como reproductor, las parejas que crían en Galicia, Asturias o Cantabria son las más meridionales de Europa occidental.
5 de junio de 2010
Polaciones
Me dirigí rápidamente al lugar seleccionado para hacer una prospección con el teles. Los grupos de Rebecos Rupicapra pyrenaica parva pastan en las cumbres, con las hembras acompañadas de sus crías de pocas semanas. El Rebeco es una especie en expansión por Cantabria, habiendo aumentando su población en los últimos años en lugares como Peña Sagra o la Sierra del Cordel, e incluso apareciendo en nuevas localidades, hasta fechas recientes totalmente inverosímiles.
30 de mayo de 2010
Liébana
Allí decidí subir el viernes por la tarde hasta este domingo por la mañana, pernoctando las dos noches en una antigua cabaña de pastores.
23 de mayo de 2010
Campoo-Los Valles
Al tiempo, una pareja de Zorros buscaba micromamíferos en unos prados de en frente, cerca de un pueblo. Prospectaban por separado, pero en ocasiones coincidían y la hembra hacía un gesto de sumisión al macho, similar al de los Lobos, ocultando el rabo entre las patas y agachándose. Nunca había observado este comportamiento en la especie. En otro prado aún más cercano a mi posición, otro Zorro macho buscando también comida. Muy activa la especie toda la mañana, supungo que ahora atareados en las labores de crianza de los cachorros.
17 de mayo de 2010
La Osa y los tres escañetos
15.05.2010.
Llegamos a eso de las 20:30 h al primer lugar seleccionado para hacer una espera. Las condiciones climatológicas aún no son muy favorables, con niebla en las cumbres aunque ya ha cesado de llover y nevar. Eso sí, el frío es muy intenso, mucho más de lo que cabría esperar en pleno mes de mayo. Prospectamos el terreno en busca del plantígrado, aunque no tenemos éxito. Un Zorro Vulpes vulpes busca comida en un prado por debajo del bosque. En la misma pradería un Corzo Capreolus capreolus pastando y a media ladera, varios Rebecos cantábricos Rupicapra pyrenaica parva hacen lo mismo.
Se echa la noche y cenamos rápido para meternos al saco cuanto antes.
16.05.2010.
Nos despertamos a las 06:15 h, aunque tardamos un rato más en salir del saco, debido al intenso frío que hace, producto de una buena helada que ha caido por la noche. Tardaríamos en entrar en calor hasta el mediodía. El día amanece raso, sin apenas nubes.
Buscamos al Oso por las pedreras, por las brañas, por los claros del bosque, pero nada. Varios Rebecos en las cumbres y Corzos en los pastizales y brezales. También un Azor común Accipiter gentilis sobrevolando la zona. En un nevero encontramos las huellas de una Osa con dos crías del año pasado, que subían ladera arriba, seguramente para cambiar de valle.
Al mediodía decidimos irnos a otra zona, donde hacer una espera en la tarde. Tras reponer fuerzas con una buena comida, subimos a un collado donde echar una visual y seleccionar nuestro emplazamiento de atardecer. Un collado en el que el destino nos depararía una grata sorpresa a posteriori. Un Zorro campea por el claro de una ladera cubierta de brezales y escobales.
Decidido el emplazamiento, cambiamos al valle paralelo, en busca del Oso.
La tarde va cayendo, el Sol nos coge de frente y el contraluz no favorece en absoluto la búsqueda. Varios Escribanos hortelanos Emberiza hortulana amenizan la espera, al igual que una pareja de Aguilucho pálido Circus cyaneus. Mientras, en la osera no parece haber actividad.
A las 20:10 h, aún con una luz horrible, decido dejar a Máximo allí mirando y subir ladera arriba, para mirar el valle de atrás. Por el camino, un cercano Zorro que merodea por un sector desbrozado y una Perdiz pardilla Perdix perdix que marcha volando. Arriba, un excremento de Lobo ibérico delata la presencia del cánido salvaje. Monto el teles y observo dos Ciervas Cervus elaphus cuando recibo la llamada de Máximo, que está viendo una Osa con nada menos que tres escañetos. Y yo aquí arriba ¡¡¡. Desciendo a todo trapo por la ladera, con el teles al hombro, a tal velocidad que hubiera dejado atrás al mismísimo Asafa Powell.
Por fin llego y ahí están, los cuatro, una preciosa Osa y sus tres crías de este año, frágiles y jugetonas. Se encuentran junto al collado en el que estuvimos hace escasamente cuatro horas.
La luz ha mejorado bastante y podemos disfrutar con ellos, en una ladera con brezos, escobas y roquedos con algún claro. La Osa se va moviendo por la ladera, moviendo a las crías por lugares realmente difíciles de transitar. Aún así, éstas trepan ágilmente. Se suben a una roca, la madre prospecta la ladera, mientras ellas juegan y pasan por debajo de su tripa, asomando entre las patas de su madre. Siguen avanzando poco a poco hasta llegar al mismo punto en el que estuvimos Máximo y yo, donde la Osa levanta el hocico y ventea, no sabemos si al detectar nuestro olor o prospectando la otra ladera. El caso es que se dan la vuelta y avanzan de nuevo lentamente, por la misma ladera de siempre, llegando hasta unos roquedos y brezos, donde les dejamos ya sin luz, tras algo más de una hora de observación que nos dejó perplejos.
Se hace de noche y cantan la Ranitas de San Antonio Hyla arborea en una charca próxima.
Nos dirigimos hasta una cabaña de pastores cercana, para pernoctar y regresar al punto de observación al amanecer. Mientras hacemos un fuego en la chimenea y calentamos la cena, recordamos las vivencias de la observación.
17.05.2010.
Amanece despejado, nuevamente con frío, pero menos que ayer. Desayunamos, recogemos el material y nos dirigimos a intentar localizar a la familia de úrsidos. Llegamos al sitio, monto el teles y nada más enfocar en el punto que los dejamos ayer, ahí están los cuatro, increíble. Ahora sí que les vamos a disfrutar pensamos, ya que el sol les iba a dar de lleno. Y así fue, desde las 06:50 hasta las 08:50 h que se encamaron en unos brezos, estuvimos disfrutando de sus andanzas, con una luz impresionante. Durante todo el tiempo se movieron por un espacio reducido, la madre comiendo herbáceas y flores de una especie de margaritas, mientras las crías jugaban incansables, pegándose, trepando a un roble, subiendo por un árbol caído, empujándose contra los brezos, etc. La verdad que parecían de goma, porque se daban unos golpes buenos. A un rato la hembra se tumbó panza arriba y las tres crías se pusieron a mamar juntas, un espectáculo. Una de ellas tenía la cabeza muy clarita (¿una hembra?).
Y así estuvimos las dos horas, disfrutando de esta maravillosa observación, hasta que decidieron poner fin a sus andanzas y la madre les llevó hasta unos brezos donde se encamaron. Allí los dejamos mientras nos alejábamos con la retina llena de imágenes.
12 de mayo de 2010
Por la casa del Oso
25/04/2010
Llegamos Máximo Sánchez y yo poco después del amanecer a la comarca de Liébana. El objetivo, intentar localizar rastros de Oso pardo y Lobo ibérico, en una zona de habitual campeo para ambas especies. Para ello, nos separamos para cubrir diferentes sectores y poder así abarcar más terreno.
Sigo el eje de la cordillera, atravesando hayedos, brañas y áreas de matorral supraforestal (brezales y escobales).
La primera observación es de un macho de Rebeco cantábrico Rupicapra pyrenaica parva que sorprendo en una braña, y que no tarda en encaramarse a unas peñas calizas.
Los Aguiluchos pálidos Circus cyaneus se muestran muy activos durante toda la jornada, localizando un mínimo de 4 parejas en sectores de brezal. Una de las parejas reclamando en vuelo y entregando una presa el macho a la hembra.
Localizo también la presencia del Aguililla calzada Hieraaetus pennatus con dos ejemplares por separado, ambos de fase oscura. Más abajo, en el hayedo, un Picamaderos negro Dryocupus martius emite su característico reclamo de vuelo. También en el hayedo los Cucos Cuculus canorus parecen dar la bienvenida a la primavera, mientras que un bonito macho de Curruca rabilarga Sylvia undata se muestra en el espeso brezal.
Me adentro en una cabecera de hayedo, donde me recibe un Corzo Capreolus capreolus. Localizo aquí un rastro de escasos días de un Oso pardo Ursus arctos, un excremento entre la hojarasca y varias escarbaduras en el suelo No muy lejos, en el borde superior del hayedo, el rastro de un Lobo ibérico Canis lupus signatus en un sendero embarrado. Los dos señores de la cordillera Cantábrica cruzando sus caminos.
Cabecera de hayedo donde localicé el rastro del Oso pardo.
Avanzada la tarde me reencuentro con Máximo, en una cabaña de pastores, donde aprovechamos para merendar, antes de regresar hacia el coche entre la ya espesa niebla.
Lobo en Campoo
Esta mañana, en compañía de Máximo Sánchez Cobo, subí al amanecer al valle de Campoo (Cantabria), con la intención de observar su rica fauna. Para nada defraudó las poco más de dos horas que allí estuvimos, hasta que se echó la niebla.
A pesar de encontrarnos en mayo, amaneció un día más invernal que primaveral, con un cielo plomizo, 2 º C y con nieve a partir de los 1.000 m aproximadamente. Expectacular el contraste entre el verde intenso de los hayedos ubicados a menor altitud y el blanco de la nieve. Algo que también sucedería en el valle del Saja, donde pasamos el resto de la mañana.
Los grupos de Ciervos Cervus elaphus y Rebecos cantábricos Rupicapra pyrenaica parva pastan en los parches sin nieve, próximos ya a su época de parto. Un Águila real Aquila chrysaetos permanece posada en una ladera con nieve, en un corte de la misma, controlando un amplio sector. En el hayedo, un Corzo Capreolaus capreolus busca comida entre la nieve, al refugio de unos acebos.
Se nos echa la niebla y tras reponer fuerzas con un buen plato de huevos, chorizo y patatas, decidimos pasar al valle del Saja. Buscamos aquí rastros en la nieve y localizamos los cadáveres de dos yeguas, víctimas de la última nevada. Estos son aprovechados por una veintena de Buitres leonados Gyps fulvus que nos brindan un bonito espectáculo con sus disputas. Un Aguililla calzada Hieraaetus pennatus de fase clara y un bando de 27 Chovas piquigualdas Pyrrhocorax graculus sobrevuelan la zona, al igual que una Culebrera europea Circaetus gallicus que pasa en vuelo alto. Por su parte, una pareja de Collalba gris Oenanthe oenanthe y un bonito macho de Escribano cerillo Emberiza citrinella marcan su territorio junto a nosotros.
Descendemos hacia Cabuérniga, donde vemos otra Aguililla calzada, también de fase clara. Mientras, nos llegan nuevas noticias de lobos, esta vez en otro sector, donde anoche mataron un potro de un caballo de monte. Época delicada la primavera para el cánido salvaje, cuando el ganado retorna al monte, se producen los partos y es también la reproducción de esta especie.